Consejos para mamás primerizas

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Momentos felices

Consejos para mamás primerizas

Y ahí estás, un buen día de tu vida, con el resultado al frente que sólo asegura lo que probablemente ya suponías, vas a ser mamá.

Y ahí estás, un buen día de tu vida, con el resultado al frente que sólo asegura lo que probablemente ya suponías, vas a ser mamá.

Y en ese preciso instante sientes todo lo que una mujer puede sentir, todo en un solo segundo: la alegría y el miedo junto a tus temores y a la felicidad más infinita.

madre cabeza de hogar

¡Vas a ser mamá!


Ves tu vida pasar, sientes que estás por cambiar y lo más probable es que sólo quieras llorar. Está bien, este es sólo el comienzo de un largo camino a recorrer, es el final de ti y el inicio de tu nuevo tú que no es nada menos que la mejor versión de ti y por confuso que esto suene, cuando seas mamá, estoy segura que entenderás.

El día que te enteras, estás a veces rodeada y abrazada por tu pareja. A veces son los brazos de tu mamá, o tu papá. Quizás un hermano, o un amigo, y otras veces puede ser que el día llegue cuando estás a solas, sentada frente a una computadora mirando un resultado en internet, o en el estacionamiento de un laboratorio confirmando las sospechas que esas náuseas matutinas y esa sensación en el pecho te habían augurado.

Y te quedas sin aire.

Inhalas profundamente como mujer, y exhalas oficialmente por primera vez como madre. Madre que todavía tiene meses de preparación, pero madre, al fin y al cabo.

¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? ¿Qué hacer? ¿Cómo sigo?

Llevas una cuenta regresiva que no puedes controlar, o detener. Una cuenta que te pasea en la montaña rusa de emociones que se llama embarazo.

Y si estás casada, está bien. Si no lo estás, está bien. Si te rodea un millón de personas, está bien, y si no, también.

Porque nunca más estarás sola. Dentro de ti, no late uno, ahora laten dos (¡o más!) corazones. Abrazas tu pancita, y te das cuenta al hacerlo que abrazas el mundo entero. Y ese, es tu súper poder. Y te das cuenta que no importa de dónde vienes, ni a dónde vas, pero con quién irás de la mano. Te das cuenta que en la vida escogemos a nuestras parejas, a nuestros amigos, a las personas que están cerca de nosotros, pero a nuestros hijos, los creamos, nacen de nosotras, y son carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre... Nuestros hijos nos eligen a nosotras.

Y así, los nervios pasan a secar esas lágrimas locas que corren por tus ojos... y se empieza a esbozar una sonrisa. Y sabes, sabes que no importa nada, porque el mundo y tu futuro, lo crearás tú para él o ella.

No existe un momento correcto ni un escenario perfecto, solo existe la vida, una nueva vida que empieza a crecer dentro de ti y que hará, poco a poco, que todo tenga sentido, que los astros se alineen y que tu corazón de madre, tu nuevo cuerpo de madre, abracen cada instante de tu vida, de su vida, como nunca antes sentiste ni pensaste.

Todo va a estar bien, tu bebé te va a enseñar cómo ser su mamá, la mejor mamá que tu bebé pueda tener.

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